
En el corazón del parque de Belén, bajo el cielo que abraza a nuestra eterna primavera, nació una promesa que busca sanar no solo nuestras calles, sino también nuestro tejido humano. El alcalde Federico Gutiérrez presentó «Mi Metro Cuadrado» (Mi M2), una iniciativa que nos recuerda una verdad olvidada: la ciudad que soñamos se construye con las manos de todos, un pequeño pedazo a la vez.
“Mi Metro Cuadrado es todo lo que nos rodea, un metro alrededor de nosotros”, expresó el mandatario con una emoción que invita a la reflexión. Y es que este proyecto no se trata solo de recoger una basura o sembrar una flor en el jardín; es una invitación a mirar a los ojos al vecino, a proteger esa quebrada que susurra historias y a entender que el bienestar del otro es, en última instancia, el nuestro.
La ciudad ya está haciendo su parte. Los números hablan de una Medellín que se niega a rendirse: 300 puntos críticos recuperados en nuestras cuencas, familias que hoy tienen un plato de comida gracias a la reducción de la inseguridad alimentaria del 28% al 19%, y más de 8.500 jóvenes que han cambiado el ruido de la violencia por la melodía de sus sueños en el Medellín Music Lab.
Sin embargo, el asfalto y los grandes colegios son solo el cuerpo de la ciudad; su alma somos nosotros. «Siempre hay alguien que necesita algo y que, de una forma muy simple, podemos ayudarlo», recordó Gutiérrez. La meta es volver a ser esa «Tacita de Plata», no por el brillo del metal, sino por el resplandor de una comunidad solidaria que se cuida entre sí.
Hoy, la invitación es a detenerse, mirar ese metro de tierra que pisas y preguntarte: ¿Cómo puedo hacerlo mejor? Porque cuando cuidas tu metro cuadrado, estás cuidando el hogar de todos. Medellín sigue adelante, pero solo llegará lejos si caminamos juntos, cuidando cada paso, cada rincón y, sobre todo, cada corazón que late a nuestro lado.


