
El Fiat 600 celebra siete décadas desde su lanzamiento en 1955, consolidándose como uno de los automóviles más influyentes del siglo XX. Nacido en plena posguerra europea, el modelo fue diseñado para ofrecer movilidad asequible a millones de familias, combinando tamaño compacto, bajo coste y sorprendente versatilidad. Su éxito fue inmediato: a lo largo de su vida comercial se fabricaron 4.939.642 unidades no solo en Italia, sino también mediante licencias industriales en España, Argentina, Chile y la antigua Yugoslavia, donde el 600 se convirtió en un símbolo social y cultural.
Con una longitud de apenas 3,21 metros y motor posterior, el Fiat 600 ofrecía espacio para cinco pasajeros y soluciones prácticas poco habituales en la época, como asientos desmontables, un maletero frontal y huecos extra bajo la segunda fila. Su motor de 633 cm³ —de solo 21 CV en sus primeras versiones— evolucionó con el tiempo, manteniendo siempre un mantenimiento económico y un comportamiento fiable gracias a su suspensión independiente en las cuatro ruedas.
La gama también destacó por su variedad de carrocerías. Entre ellas, los descapotables 600D y el 600 Multipla, una propuesta adelantada a su tiempo que podía transportar hasta seis ocupantes y transformarse en un vehículo tipo “camping” retirando los asientos. Estos modelos ampliaron la popularidad del 600 y lo consolidaron como un coche familiar, urbano y utilitario a la vez.
Tras el final de su producción en los años 80, el espíritu del 600 sobrevivió con el Fiat Seicento de 1998 y ha regresado con fuerza en la actualidad con un planteamiento completamente renovado. El nuevo Fiat 600, ahora en formato SUV y con diseño neoretro, se ofrece en versión eléctrica 600e —con 156 CV y autonomías de hasta 600 km en uso urbano— y en variante 600 Hybrid, un microhíbrido de 48V con 100 CV y etiqueta ECO. La familia se completa con los deportivos Abarth 600e, los más potentes de la historia de la marca, con hasta 280 CV.

Setenta años después, el Fiat 600 original continúa siendo un modelo de culto y una pieza clave para entender la evolución de la movilidad en Europa y en numerosos mercados mundiales. Su legado vive tanto en su impacto cultural como en las reinterpretaciones modernas que mantienen vigente su filosofía: un coche accesible, práctico y preparado para su tiempo.


